Érase una vez una niña llamada Laura, la cuál vivía con su hermana mayor Lucía en una casa en mitad del bosque. Como cada mañana, iban al pueblo a vender las flores que crecían a la orilla de la verja de su casa. Mientras que iban hablando de lo bonitas que estaban las flores, Laura pensó que podían jugar a un juego. - Lucía, ¿qué te parece si jugamos a los trabalenguas? - dijo Laura. - ¡Ay sí, me encantaría! - dijo Lucía. - ¿Quieres empezar tú? - ¡Vale! La pícara pájara pica, en la típica jícara. En la típica jícara pica, la pájara pícara. - Recitó Laura deprisa. - ¡Hala! Qué rápida has sido, no sé si voy a poder hacerlo igual de bien que tú, pero lo voy a intentar. - dijo Lucía- ¡Allá voy! El gato araña a la araña y la araña araña al gato pobre gato lo araña la araña pobre araña que lo araña el gato. - Te ha salido genial Lucía - dijo Laura mientras miraba a su hermana con una sonrisa - El otro día aprendí un poema, ¿quieres...